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31 julio, 2018
Medio Ambiente

El insectario de Argel, un arma contra las plagas en los huertos

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Argel (AFP) – En cajas de madera, el insectario de Argel colecciona desde hace casi un siglo 8.000 especies que sirven de instrumento para combatir las plagas en cultivos.

“Es una colección muy rica, inestimable”, declara a la AFP Shérifa Zuai, directora del laboratorio central del Instituto Nacional de Protección de los Vegetales (INPV).

Fue creado cuando el país era colonia francesa en los años 1920 en un jardín botánico en el corazón de Argel.En 1975 pasó a los locales del INPV, en medio de un parque de ocho hectáreas sembrado de pinos y olivos.

En escaparates de madera y miles de cajas guarda acridios, lepidópteros y coleópteros, algunos todavía en forma de capullo, crisálida y oruga.

Guardada como una reliquia, la caja más antigua es de 1924 y contiene un Papilio Podalirius, una mariposa flambeada, llamada así por las bandas negras de sus alas.

El INPV es el guardián de la salud de los vegetales y cultivos de Argelia.Controla los cargamentos agrícolas y de maderas importadas, las simientes, vigila los destructores de cultivos (insectos, pero también roedores o pájaros…) y se encarga de prevenir sus ataques, sobre todo de la plaga de langostas en verano. 

– “Patrimonio y herencia” –

Sirve de base de datos de las plagas susceptibles de dañar los cultivos y plantas.

Hay ejemplares de 3.800 tipos y 399 familias de insectos identificados, estudiados, clasificados y conservados a una temperatura de 16°C.Provienen de Argelia, pero también de países vecinos y hasta de Europa, afirma Shérifa Zuai.

Desde hace 90 años, la colección permite identificar rápidamente cualquier insecto destructor hallado en un cargamento agrícola, en simientes o en un campo.

Cada insecto se registra en sus distintas etapas -huevo, larva, ninfa, imago (fase adulta)- para “comprender la naturaleza y cantidad de comida que necesita y poner fin a sus destrozos”, explica Fatiha Ben Abderrahman, del servicio de entomología del INPV.

– Unos contra otros –

Cerca de los cajones donde se conservan los insectos secos, hay incubadoras con otros miles vivos y criados para que sirvan de armas para la “lucha biológica”.Una técnica en la que el insectario es pionero y que consiste en usar organismos vivos como “pesticidas”. 

En 1925, el entomólogo francés Alfred Balachowsky salvó palmerales del Sahara argelino atacados por una cochinilla, criando y soltando mariquitas, su predadora natural.Un método todavía vigente.

Cada incubadora alberga una especie diferente, algunas no perceptibles a simple vista, que zumban, vuelan o rampan alrededor de plantas que colonizan.

Hafsa Harkat, experta en lucha biológica del INPV, explica el proceso: en cuanto se detecta e identifica un destructor en un cultivo, si los científicos disponen de un predador natural conocido, sueltan una colonia en la zona contaminada para que ataque al intruso.

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