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5 octubre, 2018
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Sánchez, con las manos atadas ante “urgencias” sociales en España

El presidente Pedro Sánchez habla durante la comparecencia pública en que anunció la composición del nuevo Gobierno de España, este miércoles 6 de junio en el palacio de la Moncloa, en Madrid. ©AFP

Madrid (AFP) – El socialista Pedro Sánchez prometió atender las “urgencias” sociales en España, un objetivo prácticamente inalcanzable para un gobierno débil y sin margen de acción por sus compromisos con Bruselas, en momentos en que asoman nubarrones en el horizonte económico, según economistas.

Llegado al poder el viernes luego de echar al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura, Sánchez aseguró este miércoles que su gobierno luchará “contra todo tipo de desigualdad”.

Bajos sueldos y pensiones, precariedad laboral, falta de igualdad salarial de género, recortes en la sanidad pública…, él mismo ha enumerado sus retos.

De 46 años y sin experiencia de gobierno, Sánchez recibe un país que tras superar la crisis encadenó cuatro años de crecimiento, tres de ellos por encima del 3%, pero que sigue detentando la segunda peor tasa de desempleo de la zona euro, 16,7%, sólo superada por Grecia.

Con el récord de la Unión Europea (UE) de asalariados con contrato temporal (26,8%), la cuarta economía de la zona euro presenta un déficit en su sistema de pensiones de unos 18.000 millones de euros.

Y además se anuncian nubarrones en el horizonte.

Con la esperada subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo y un petróleo en alza, “el escenario de aquí a dos años puede ser de desaceleración económica y del ritmo de creación de empleo, y ese es el escenario que tendrá que gestionar Pedro Sánchez”, afirma Emilio González, profesor de Economía de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

– “Orfebrería política” –

En lo inmediato “Sánchez no tiene mucho margen de acción, porque se comprometió a ejecutar los presupuestos 2018” del gobierno conservador, y a la vez cumplir “con el objetivo de déficit público que ha marcado Bruselas”, resume el profesor de Economía del IE Business School, Juan Carlos Martínez Lázaro.

Como un gesto de compromiso con Bruselas, Sánchez puso al frente del ministerio de Economía a Nadia Calviño, hasta ahora directora general de Presupuestos en la Comisión Europea.

Los presupuestos 2018, pendientes de aprobación en el Senado, incluyen un aumento del gasto público de casi el 3%, aunque el anterior gobierno garantizó la reducción de la deuda al 97% del PIB y del déficit al 2,2%, gracias a un crecimiento económico proyectado de 2,7% este año.

Con apenas 84 escaños socialistas en el Parlamento, lejos de la mayoría absoluta de 176, el “primer dolor de cabeza” para Sánchez será conseguir los apoyos para fijar el techo de gasto, paso crucial para preparar los presupuestos 2019, que deben presentarse en septiembre, advierte Antonio Barroso, del gabinete Teneo Intelligence.

Y pronto sus aliados circunstanciales que lo apoyaron para tumbar a Rajoy, como la izquierda radical de Podemos, que reclama más “política social” o los independentistas catalanes y nacionalistas vascos, empezarán a hacer sus reclamos, en una legislatura corta hasta mediados de 2020 con la posibilidad de elecciones anticipadas.

El presidente de gobierno socialista tendrá que hacer “un trabajo de orfebrería política” para aprobar cualquier medida, indicó Carlos Martín, director del gabinete económico de Comisiones Obreras (CCOO), el principal sindicato del país que exige en lo inmediato una distribución salarial y planifica protestas junto a otros sindicatos el 16 de junio.

– “Maquillaje” –

Los socialistas esbozaron semanas atrás la posibilidad de aumentar el gasto mediante nuevos impuestos a rentas altas, a la banca o a las transacciones, estos últimos para apuntalar las pensiones, un sector cuya debilidad ha generado manifestaciones en los últimos meses.

“El problema es que esos impuestos dan muy poca recaudación”, opina Martínez Lázaro, quien estima que subir otros impuestos irritantes para la población como el de la renta “sería suicida” para los socialistas, que buscan recuperar votantes perdidos.

“Lo que harán es algo más de maquillaje”, estima Francisco Javier Velázquez, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, descartando medidas de gran calado como derogar la reforma laboral de 2012, que según la izquierda precarizó más el mercado.

Sánchez anunció un alto comisionado para la pobreza infantil y baraja una ley de igualdad salarial.

“Hay guiños sociales que se pueden hacer, pero al final deben ir acompañados de aportes presupuestarios” para no quedarse en nada, advierte Martínez Lázaro.

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