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29 septiembre, 2018
Medio Ambiente

Tsunamis, hechos y naturaleza de una catástrofe

Unas casas destruidas en Palu, Indonesia, el 29 de septiembre de 2018, tras la acción de un terremoto y un tsunami. ©AFP

Yakarta (AFP) – La palabra tsunami, antes considerada exótica, ha ingresado ahora en nuestro léxico diario para definir una inmensa masa de agua que se desplaza a través del océano, generalmente después de un terremoto en el lecho situado bajo el mar.

Una parte de este lecho es empujada hacia arriba o se hunde como consecuencia del violento temblor en la corteza terrestre.

La fisura provocada desplaza entonces enormes cantidades de agua, en forma de olas capaces de cubrir grandes distancias a la velocidad de un jet.

El terremoto de magnitud 7,5 frente a la isla indonesia de Sulawesi generó el viernes un tsunami de una altura de 1,5 metros, que golpeó Palu, una ciudad de 350.000 habitantes.

Un video filmado desde el último piso de un parking en Palu, a unos 80 kms del epicentro del terremoto, muestra olas invadiendo varios inmuebles e inundando una gran mezquita.

– ‘Puerto’ y ‘ola’ – 

La palabra “tsunami” esta originada por las palabras japonesas que designan “puerto” y “ola”.

Al generarse, los tsunamis provocan olas relativamente pequeñas, que van creciendo de tamaño a medida que se acercan a la costa.

Para quienes están en la costa, la primera señal de que algo preocupantes está ocurriendo puede ser una retirada del mar, a la que sigue la llegada de una o varias grandes olas.

Varios son los factores que determinan la potencia y la capacidad destructora de un tsunami.

Ante todo, depende de la intensidad del terremoto previo, del volumen de agua desplazado, de la topografía del lecho marino sobre el que se desplazan las olas en su camino hacia la costa, y si hay obstáculos naturales que pueden limitar su impacto.

La destrucción de manglares o arrecifes de corales, que ejercen una función protectora, así como la proliferación de hoteles o casas construidas en lugares expuestos de la costa, puede provocar un mayor número de víctimas de los tsunamis.

– Krakatoa –

Aunque los terremotos son los causantes habituales de tsunamis, el fenómeno puede ser causado asimismo por otro tipo de acontecimientos cataclísmicos, como las erupciones volcánicas.

En 1883, un volcán devastó la isla de Krakatoa, en plena cinturón del fuego del Pacífico, generando un estruendo tan brutal que pudo ser escuchado a una distancia de 4.500 kilómetros, y seguido por un tsunami que provocó la muerte de 30.000 personas.

El tsunami de diciembre de 2004 en el océano Índico fue causado por un monstruoso terremoto de magnitud 9,1 en la isla indonesia de Sumatra. 

Generó una energía equivalente a 23.000 bombas como la que se lanzó sobre Hiroshima, según el US Geological Survey (USGS).Unas 220.000 personas de 11 países murieron en el terremoto y posterior tsunami, muchas de ellas a pesar de estar a miles de kilómetros del epicentro.

El oceáno Pacífico es particularmente propenso a terremotos y tsunamis.

Pero varias investigaciones han demostrado que en los últimos milenios se han producido tsunamis en otras partes del mundo, incluido el Atlántico y el Mediterráneo.

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