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Cultura

Bartolomé Bermejo, un "pintor singular" bajo la Inquisición, en la National Gallery

11 de junio de 2019


La fachada principal de la National Gallery, en una fotografía tomada el 24 de agosto de 2018 en el centro de Londres. ©AFP

Londres (AFP) - Bartolomé Bermejo, que pintó bajo la atenta mirada de la Inquisición en la España del siglo XV, tiene su obra más conocida en la National Gallery de Londres que, completando su "temporada española", construyó todo un homenaje a su alrededor.

"San Miguel triunfante sobre el demonio" es la primera obra conocida de este artista español, pintada en 1468 por encargo del caballero Antoni Joan, señor de Tous, una localidad del este de España que desapareció en los años 1970 sumergida bajo las aguas de un embalse.

Solo cambió dos veces de manos, explica a la AFP la comisaria Letizia Treves, cuando pasó a una colección privada y cuando en 1995 fue comprada por la National Gallery.

"Fue una de nuestras adquisiciones más importantes en años recientes" y tras su completa restauración en 2018 "queríamos mostrarla en su contexto por primera vez", explica.

Así desde el miércoles y hasta el 29 de septiembre podrá verse acompañada de otras dos grandes obras, "Tríptico de la virgen de Montserrat" (1470-75), prestada por la catedral italiana de Acqui Terme, y "La Piedad Desplà" (1490), procedente de la catedral de Barcelona.

Completan la muestra cuatro oléos sobre madera que representan a Jesucristo en el limbo, el paraíso, su resurrección y su ascensión.

Son un tercio de la veintena de piezas conocidas del pintor, señala el director de la pinacoteca londinense Gabriele Finaldi, para quien la idea de hacer esta exposición fuera de España "era casi impensable dada la rareza de las obras".

"Nos da la posibilidad de presentar al público británico artistas de gran relevancia que merecen ser mejor conocidos", afirma, señalando que Bermejo constituye "una especie de segunda parte de nuestra temporada española" iniciada en marzo con la retrospectiva del impresionista valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923).

- Precisión y fantasía -

La muestra incluye un documento excepcional, un registro notarial manuscrito del 5 de febrero de 1468 sobre el pago del "San Miguel triunfante".

"Es la primera mención que existe de Bermejo, lo primero que sabemos de toda su vida, no sabemos cuándo nació ni dónde", aunque se supone que lo hizo en Córdoba bajo el nombre de Bartolomé de Cárdenas en torno a 1440 y murió hacia 1501 en un lugar desconocido, dice Treves.

El cuadro, probablemente la parte central de un retablo, representa a un longilíneo San Miguel en una armadura de oro ornada con perlas y piedras preciosas que abate a una grotesca criatura con cola y cuernos, brazos de serpiente, patas de águila, alas de búho y una gran boca de afilados dientes.

En el pecho del arcángel se refleja la ciudad de Jerusalén, en todos los libros pintados por Bermejo se puede leer claramente lo escrito y muchos de sus cuadros representan profusión de plantas e insectos, o incluso una pequeña mosca sobre la frente de un león dormido.

Esta meticulosa precisión en los detalles, combinada con la fantasía de las imágenes, remite a obras de grandes renacentistas flamencos como "El jardín de las delicias" de El Bosco.

Bermejo, apodo que se sospecha hacía referencia al color rojizo de su cabello, "es realmente un pintor singular, no hay otro artista en España que trabaje el óleo en el siglo XV a este nivel, su habilidad técnica lo distingue y recuerda a los pintores holandeses", dice Treves.

No existe ninguna evidencia de que el español viajase a Flandes y parece que se formó estudiando las obras de esos maestros, aunque adaptándose a las exigencias de la España sometida por la Inquisición.

"Es muy importante al mirar sus cuadros tener en cuenta el clima religioso de la España de finales del siglo XV", señala la comisaria.

Se sabe que su esposa, Gracia de Palaciano, era una judía conversa que fue llevada ante los inquisidores por conocer solo una parte del Credo y realizar "prácticas judías".

Y se supone que Bermejo, que en 1477 fue amenazado con la excomunión por no entregar a tiempo una obra, también fue un converso que tuvo que andarse con cuidado.Tal vez por ese motivo terminó trabajando para Lluís Desplà, arcediano de la catedral de Barcelona abiertamente opuesto a las prácticas de la Santa Inquisición.

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