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Detenciones, expulsiones... La "pesadilla" de los uigures en Egipto

18 de agosto de 2019


La mezquita de Musa Ibn Nasir donde detuvieron a varios uigures en 2017, el 6 de agosto de 2019. ©AFP

El Cairo (AFP) - Con las manos esposadas y los ojos vendados, Abdelmalek, un estudiante uigur detenido en pleno día y retenido en una comisaría de El Cairo, no fue solo interrogado por la policía egipcia, sino también por funcionarios chinos, ante su estupefacción.

Tres hombres se dirigieron a él en chino y lo llamaron por su nombre chino, en lugar del uigur.

"Nunca dijeron su nombre ni quiénes eran exactamente", explica a la AFP este joven de 27 años, que prefiere no revelar su verdadero nombre por cuestiones de seguridad.

Tras una serie de atentados atribuidos a los uigures, numerosas organizaciones defensoras de los derechos humanos acusan a Pekín de haber endurecido su represión contra esta minoría turcófona y mayoritariamente musulmana presente en la región de Xinjiang, en el noroeste de China, donde las autoridades impusieron restrictivas medidas de seguridad.

El Gobierno chino se encuentra bajo sospecha por haber internado supuestamente hasta a un millón de uigures en campos de retención.

Pekín desmiente esta cifra y habla de "centros de formación profesional" destinados a combatir la radicalización islámica.

Por su parte, la policía egipcia detuvo en julio de 2017 a más de 90 uigures durante una redada contra estudiantes de teología islámica de la prestigiosa universidad religiosa Al Azhar, según varias oenegés.

Entre ellos estaba Abdelmalek."El gobierno chino dice que sois terroristas", aseguraron los policías egipcios a los detenidos, recuerda este joven."Nosotros les respondimos que solo éramos estudiantes de Al Azhar".

El Ministerio egipcio de Interior y la embajada de China en El Cario no quisieron responder a las preguntas de la AFP sobre este asunto, tras haberlos contactado en repetidas ocasiones.

- "Miedo" -

China es uno de los principales inversores en Egipto, que apuesta por el gigante asiático para financiar sus grandes proyectos de infraestructuras. 

Los intercambios comerciales entre ambos países alcanzaron el año pasado los 12.300 millones de euros (13.646 millones de dólares).

Tres semanas antes de la redada del verano de 2017, Egipto y China habían firmado un acuerdo para cooperar en materia de "lucha contra el terrorismo".

Después de varios días de interrogatorios, Abdelmalek fue enviado a Tora, una prisión en el sur de El Cairo, donde se encuentran detenidos numerosos prisioneros políticos, según las oenegés.

Tras 60 días encarcelado, abandonó Egipto y se instaló en Turquía, donde vive una importante comunidad de inmigrantes uigures.

En julio de 2017, también detuvieron a Ahmed, de 26 años, y lo encerraron en la cárcel de Tora."Tenía mucho miedo cuando llegué, estaba todo oscuro", asegura.

"Tenía miedo de que nos entregaran a las autoridades chinas", añade.Durante los 11 días en los que estuvo detenido, lo interrogaron agentes chinos que le hicieron preguntas sobre su padre, que vivía en Xinjiang: "¿Dónde está?¿Y cómo te envía dinero?".

Tras su liberación, Ahmed se refugiaría en Estambul."No sé si está vivo o muerto", asegura sobre su padre, del que supo que había desaparecido tras su llegada a territorio turco.

La comunidad uigur en Egipto, integrada por 6.000 personas, está formada por solo 50 familias, explica Abdulweli Ayup, un lingüista uigur que vive en Noruega y que investiga sobre esta comunidad en Egipto.

Según el investigador independiente Adriand Zenz, "China intenta redefinir los derechos humanos en beneficio del desarrollo económico (...), lo que satisface a muchos países", como Egipto.

Darren Byler, especialista del Xinjiang, recuerda que Pekín interrogó a uigures residentes en el extranjero en varios países, pero "la autonomía con la que las autoridades chinas actúan en Egipto es algo sin precedentes".

El portavoz del Ministerio egipcio de Relaciones Exteriores, Ahmed Hafez, aseguró, sin embargo, que las expulsiones de uigures de Egipto se debieron a que habían vencido sus permisos de residencia.Y descartó "cualquier otro motivo".

Dos años después, la suerte de los uigures expulsados de Egipto sigue causando preocupación en la comunidad."Hace años que no sabemos nada de esas personas y de nuestras familias", lamenta Abdelmalek. 

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