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EEUU designa a un emisario para Sudán, donde los manifestantes piden "garantías" internacionales

13 de junio de 2019


La principal estación de autobuses de Jartum, que une la capital con varias partes de Sudán, el 12 de junio de 2019. ©AFP

Jartum (AFP) - Estados Unidos designó este miércoles a un emisario especial para la crisis en Sudán con el objetivo de encontrar una solución "pacífica", mientras que el movimiento de contestación exige "garantías internacionales" antes de poner en marcha cualquier acuerdo con los generales en el poder. 

En Jartum, las tiendas y restaurantes empezaron a reabrir este miércoles tras la decisión de los líderes de la protesta de poner fin a su campaña de desobediencia civil, iniciada tras la mortífera represión de una manifestación, y así darle una oportunidad a la reanudación del diálogo con los generales. 

Sin embargo, muchos habitantes parecían preferir quedarse en sus casas a causa del despliegue masivo de fuerzas de seguridad, altamente armadas. 

Tras el primer ministro etíope Abiy Ahmed, que visitó la capital sudanesa el 7 de junio, le llegó el turno a Estados Unidos de intentar realizar una mediación para encontrar "una solución política y pacífica". 

Con este fin, el Departamento de Estado anunció la designación de un emisario especial para la crisis en Sudán, el exdiplomático Donald Booth, que llegó el miércoles a Jartum junto al vicesecretario de Estado estadounidense para África, Tibor Nagy.

Después de tres días de parálisis casi total en la capital, un represente del equipo de mediadores de Etiopía anunció el martes que ambas partes han aceptado volver a la mesa de negociaciones.La oposición reclama el poder para los civiles.

Pero Madani Abbas, un responsable de la Alianza para la Libertad y el Cambio (ALC), punta de lanza del movimiento de protesta iniciado en diciembre de 2018, declaró a los periodistas que "cualquier acuerdo [obtenido con los generales] debería estar acompañado de garantías regionales e internacionales" para su puesta en marcha, sin aportar más detalles. 

El diálogo fue suspendido el 20 de mayo por falta de acuerdo sobre los miembros de una instancia de transición que debía dirigir el país durante tres años.

Los opositores habían lanzado el domingo una campaña de desobediencia civil para protestar contra la represión, que empezó con la violenta dispersión el 3 de junio de los manifestantes que llevaban desde el 6 de abril concentrados ante el cuartel general del ejército en Jartum. 

- Vehículos con metralletas -

Los dos responsables estadounidenses participarán en varias reuniones con los generales, incluido el jefe del Consejo Militar de Transición, Abdel Fattah Al Burhan, así como con líderes del movimiento de protesta. 

A continuación, viajarán a Adís Abeba para discutir sobre la crisis sudanesa con los responsables etíopes y de la Unión Africana, que el pasado 6 de junio suspendió la participación de Sudán en sus actividades hasta que se establezca una autoridad civil de transición. 

Tras la destitución del presidente Omar Al Bashir por parte de los militares, el 11 de abril, miles de manifestantes que estaban frente a la sede del ejército se negaron a irse y reclamaron la transferencia del poder a los civiles.

El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó la violencia contra civiles y reclamó su cese, subrayando la importancia del respeto de los derechos humanos y pidiendo diálogo.Por su parte un grupo de expertos en derechos humanos de la ONU pidió este miércoles una investigación sobre los hechos.

Según un comité de médicos cercano al movimiento de protesta, más de un centenar de personas murieron y otras 500 resultaron heridas por la represión, la mayoría el 3 de junio.

Las autoridades estiman por su parte en 61 el número de muertos, 49 de ellos por disparos en Jartum.

Un periodista de la AFP recorrió este miércoles los distintos barrios de la capital y vio a pasajeros esperando sus autobuses como en un día normal, así como muchos comercios abiertos.Sin embargo el principal mercado del oro de la capital seguía cerrado y se veía poca gente por la calle.

"Continúo quedándome en casa porque estoy preocupado por la presencia de las fuerzas de seguridad armadas en las calles", dijo Samar Bachir, un habitante.

En algunos barrios de la ciudad patrullaban vehículos con metralletas de las llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar acusado de la represión del 3 de junio.

Las protestas en Sudán empezaron en diciembre cuando se triplicó el precio del pan y se convirtieron después en un movimiento político.

Los líderes de las protestas anunciaron el lunes que publicarán en breve la composición de su propio organismo dirigente, que incluirá un primer ministro.

"La distensión en Sudán invita al optimismo para un acuerdo sobre un periodo de transición basado en una colaboración real y sólida" entre militares y líderes opositores, escribió en Twitter Anwar Gargash, el número dos de la diplomacia de Emiratos Árabes Unidos.

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