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El precio de la comida se dispara en Siria y hace más necesaria la ayuda, avisa la ONU

29 de junio de 2020


Naciones Unidas, 29 jun (EFE).- La ONU alertó este lunes de que la crisis económica en Siria está disparando el precio de los alimentos y otros productos esenciales, haciendo aún más necesaria la continuidad de los programas de ayuda al país.

El jefe humanitario de Naciones Unidas, Mark Lowcock, recordó que la divisa siria ha perdido más valor en los últimos seis meses que en los primeros nueve años de guerra, haciendo que los precios de la comida lleguen a niveles “sin precedentes”.

Según estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la cesta de la compra media se ha encarecido un 200 % con respecto al pasado año.

"Un creciente número de sirios ya no puede mantenerse ni ellos ni a sus familias. Muchos informan de deudas y de estar comiendo menos para poder sobrevivir", dijo Lowcock en la reunión mensual del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación humanitaria en Siria.

Según el responsable, se estima que 9,3 millones de personas están en situación de inseguridad alimentaria, con una situación especialmente mala en el noroeste del país, donde se encuentran los principales reductos rebeldes.

Unos 2,8 millones de personas o el 70 % de los habitantes requieren asistencia humanitaria en esa región, donde las familias desplazadas suponen dos tercios de la población, muchas refugiadas en campamentos que no cumplen los estándares mínimos, según Lowcock.

En esa zona, las tasas de malnutrición infantil aumentan desde hace meses y casi tres de cada diez menores de cinco años sufre problemas de desarrollo por una falta de nutrición adecuada, señaló.

La ONU y sus socios entregan comida cada mes para 1,3 millones de personas en el noroeste sirio, utilizando los cruces fronterizos desde Turquía que han sido autorizados y cuyo permiso debe renovar el Consejo de Seguridad antes del 10 de julio.

Una vez más, Lowcock rogó a las potencias que autoricen a que continúen estas operaciones humanitarias, que -según subrayó- deberían ampliarse dada la situación sobre el terreno.

Según avisó, no extender la autorización para las operaciones humanitarias transfronterizas terminaría con las entregas de alimentos por parte de Naciones Unidas y causaría “sufrimiento y muerte”.

La ONU quiere que se renueve por 12 meses el permiso para usar los cruces de Bab al Salaam y Bab Al Hawa, que conectan Turquía con el noroeste de Siria y que son los únicos que puede usar actualmente Naciones Unidas y sus socios para entregar ayuda a zonas que no están bajo control gubernamental, después de que Rusia -aliado del régimen de Bachar al Asad- forzase en enero a dejar de utilizar otros dos puntos.

La delegación rusa defendía que toda la ayuda debería pasar por Damasco y canalizarse desde allí y llegó a vetar una propuesta de otros países, para al final aceptar un compromiso de mínimos que dejó abiertos esos dos cruces por los que fluye asistencia a la población de la provincia de Idlib, el último gran bastión rebelde.

Rusia ya ha dejado claro que, pese a los llamamientos de la ONU y de otros países, no va a autorizar la reapertura de cruces cerrados y ha puesto trabas a la extensión para los dos en uso.

En la reunión de este lunes, la embajadora estadounidense, Kelly Craft, fue muy crítica con la postura de Moscú y defendió que el Consejo de Seguridad tiene la "obligación moral" de garantizar que los sirios que lo necesitan reciban ayuda.

"En solo once días el mandato del Consejo para el vital mecanismo transfronterizo de ayuda humanitaria expirará. Once días. No puedo subrayar más lo importante que es esta decisión del Consejo para millones de personas", insistió.

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