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Latinoamérica Medio Ambiente

Indígenas panameños logran récord Guinness para reivindicar su amenazada cultura

16 de octubre de 2019


Un indígena emberá prepara un típico patacón -plátano verde frito aplastado- en la comunidad Ipetí Emberá, en Panamá, el 15 de octubre de 2019. ©AFP

Ipetí Emberá (Panamá) (AFP) - Horacia Samaná, una indígena panameña de la etnia emberá, pinta lentamente una hoja en su envejecido cuerpo, mientras su hermana gemela Gloria trocea varios plátanos para hacer patacones en un fogón improvisado con leña, en una rudimentaria vivienda de madera y paja.

Plátanos, cacerolas, artesanías, un loro y un mono tití forman parte del paisaje de esta vivienda, donde sus ocho inquilinos, dos de ellos niños, duermen en el piso de madera.

El olor a cocido y el humo inundan la casa, ubicada en la comunidad de Ipetí Emberá, a 150 kilómetros al este de Ciudad de Panamá.

Indígenas de ese poblado alcanzaron este miércoles el récord Guinness por la elaboración de un patacón de 111,4 toneladas y 3,4 metros de diámetro, el mayor del mundo.

Para la elaboración de ese patacón, que consiste en un trozo aplanado de plátano verde frito, se utilizaron 1.200 plátanos y 1.250 litros de aceite.

Los indígenas buscan con este acto reivindicar la defensa del medioambiente, su cultura y tradiciones, que ven amenazadas por la deforestación, la contaminación y la violencia.

"Más allá del patacón y de esa actividad como tal, lo que buscamos nosotros como pueblos indígenas es la visibilización", dice a la AFP el cacique general emberá de Alto Bayano, Rodolfo Cunampio.

Con sus pinturas y vestimentas tradicionales, Cunampio añade que lo que los indígenas quieren es que "las instituciones miren a nuestros territorios (porque) queremos oportunidades de estudios, educación, salud, agua y todo lo que nosotros necesitamos.

- "La vida es muy dura" -

Samaná, de 65 años, apura su dibujo con tinta de jagua, una tradición emberá, que pintan sus cuerpos con diferentes dibujos de la naturaleza.Mientras, en su casa el mono tití come arroz del cuenco de uno de los niños ante el descuido de los moradores.

Sus coloridas faldas, sus bailes y sus artesanías guardan relación con la serpiente, un roedor nativo llamado ñeque, la lora, la guacamaya y el mono.

"Nosotros protegemos el río, el agua y los bosques, pero las personas no indígenas no entienden esto y están deforestando y contaminando nuestra única fuente de supervivencia", afirma a la AFP Sara Omi, presidenta del Congreso General Emberá de Alto Bayano.

"Por defender la vida, los derechos, la tranquilidad y la paz de respirar oxígeno es que los líderes y lideresas tenemos persecución, criminalización que se está dando, no sólo en el caso de Panamá sino en América Latina", sostiene.

En Ipetí Emberá las tierras son propiedad colectiva y sus habitantes viven sobre todo de la agricultura de subsistencia.Su dieta se basa principalmente en plátano, yuca, ñame, arroz y maíz.

Solo recientemente los indígenas del lugar tienen agua potable y luz, pese a que cerca hay una hidroeléctrica para cuya construcción inundaron sus tierras.

De los 3,4 millones de panameños, 12,3% son indígenas según el censo de 2010.Un 19% de la población es pobre pero ese porcentaje se dispara en las comarcas indígenas a entre 70% y 93%.

"La vida es muy dura, no hay plata", dice desde su hamaca Reynedio Samaná, mientras observa cómo se cocinan los patacones.

- Las mujeres buscan independencia - 

Según un informe de Naciones Unidas, la pobreza se ha reducido "de manera considerable" en las ciudades panameñas, pero no así en zonas indígenas, donde hay "más dificultades en términos de comunicaciones, servicios básicos e infraestructuras".

Las mujeres indígenas también piden protagonismo y apoyo público para realizar artesanías y otros trabajos que les permitan tener independencia económica de sus parejas.

Consideran que son triplemente discriminadas por ser mujeres, indígenas y pobres, aunque defienden que son "ricas en conocimientos tradicionales".

"Cuando nosotras no tenemos un trabajo o una generación de ingresos fija estamos dependiendo de que un hombre de la calle venga a traer el dinero", alega Omayra Casamá.

Pero, "si llegó borracho, ¿Qué vamos a encontrar?Vamos a encontrar violencia física, psicólogica y doméstica porque vamos a estar dependiendo siempre del varón", añade.

"(Ahora) queremos romper un récord, el de desigualdad mundial", sentencia Cunampio.

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