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Jefe de ACNUR visita refugiados etíopes en Sudán tras la ofensiva en Tigray

27 de noviembre de 2020


Jartum, 27 nov (EFE).- Ante la oleada de más de 43.000 refugiados etíopes en Sudán que han huído de la devastadora guerra en la región norteña de Tigray, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, llegó hoy al territorio sudanés, un día después de que Etiopía ordenara el ataque "final" en la zona.

Grandi visitará en los próximos días las zonas fronterizas con Etiopía para evaluar la situación de los más de 43.000 refugiados que ya han cruzado la divisoria y que se espera que asciendan a 200.000 en los próximos meses, según ACNUR.

El alto comisionado llegó acompañado de un avión cargado con 32 toneladas de ayuda humanitaria procedente de Dubái y que incluye unas 5.000 mantas, 4.500 lámparas solares y otros materiales básicos, apuntó la agencia de la ONU en un comunicado.

Un segundo cargamento con más de 1.200 carpas familiares y 10 almacenes prefabricados llegará el próximo lunes a Sudán, también procedente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), que se hará cargo de los gastos de transporte del material de ACNUR para garantizar las necesidades inmediatas de refugio de más de 16.000 personas.

De acuerdo con ACNUR, "casi la mitad" de los refugiados etíopes son niños.

REFUGIADOS EN UN PAÍS EN CRISIS

A su llegada, Grandi agradeció en Twitter a las autoridades sudanesas que hayan "mantenido su tradicional hospitalidad hacia las personas necesitadas" e indicó que Sudán, un país asolado por una severa crisis económica, "requiere con urgencia asistencia internacional para respaldar sus esfuerzos".

Desde el pasado día 4, más de 43.000 refugiados etíopes han cruzado la frontera para escapar de los combates y se estima que aumentarán drásticamente en las próximas semanas después de que el Gobierno etíope ordenara ayer el ataque "final" para lograr la toma de Mekele, LA capital de Tigray y urbe de casi medio millón de habitantes.

Sudán está sumergido en una acuciante crisis económica, con una inflación de más del 200 % y una falta de servicios básicos que no solo representan un impedimento para su población, sino también para el casi medio millón de refugiados con los que ya contaba el país africano antes de la guerra de Tigray, la mayoría de los cuales son sursudaneses.

Además, según Naciones Unidas, en Sudán hay 1,8 millones de desplazados internos, mientras que otros 700.000 sudaneses están refugiados en el exterior.

CAMPOS DE REFUGIADOS DESBORDADOS

ACNUR alertó hoy de que, aunque las agencias humanitarias continúan proporcionando refugio y otras instalaciones para ayudar a los refugiados, "se requieren más recursos y Sudán necesita apoyo internacional con urgencia".

El comisionado adjunto para ACNUR en el este de Sudán, Al Sir Jaled, dijo a Efe que Grandi visitó la zona de Hamdayit, en el estado oriental de Kassala, que alberga a más de 30.000 refugiados etíopes, y expresó su preocupación por la falta de ayuda humanitaria y las "difíciles condiciones de salud" de los refugiados.

Afirmó que en el empobrecido estado de Gedaref la cifra de refugiados etíopes asciende ya a 14.000, una cantidad que tachó de "preocupante" porque las condiciones económicas en Sudán "no permiten seguir brindando ayuda a los refugiados".

"Hay una falta grave de alimentos, refugio y tratamiento que requiere una acción urgente de la comunidad internacional", aseguró a Efe.

Hasta el momento, la agencia de Naciones Unidas ha ayudado a reubicar a unos 10.000 refugiados en el campo de Um Rakuba, a unos 70 kilómetros de la frontera, doblando el aforo de un campamento cuya capacidad máxima es de 5.000 personas.

Precisamente, en declaraciones desde Um Rakuba, hoy el subsecretario de Trabajo y Desarrollo Social sudanés, Mohamed al Shabak, describió la situación humanitaria en el campo de refugiados de "inaceptable", según la agencia de noticias sudanesa SUNA.

PREOCUPACIÓN POR TIGRAY

La situación en Tigray es muy preocupante para la seguridad de los civiles, según ACNUR, pero también para los desplazados en la región y para los 96.000 refugiados eritreos que la agencia estima que "se quedarán sin alimentos tan pronto como el próximo lunes si los suministros no llegan".

El primer ministro de etíope, Abiy Ahmed, se reunió hoy en Adís Abeba con tres mediadores de la Unión Africana, ante quienes justificó la ofensiva armada, sin dar cabida a la opción del diálogo, aunque se comprometió a proteger a la población civil y a facilitar el acceso de ayuda humanitaria tras semanas de bloqueo.

Hasta ahora, el primer ministro ha desoído los llamamientos de la comunidad internacional a un cese o desescalada de las hostilidades contra el Frente Popular de Liberación de Tigray, partido que gobierna la región de Tigray, fronteriza con Eritrea y Sudán.

Al Nur al Zaki

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