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Rabia y culpabilidad entre los oficinistas de Hong Kong ante la represión

15 de noviembre de 2019


Oficinistas y manifestantes prodemocracia durante una manifestación en el distrito de Central, en Hong Kong, el 12 de noviembre de 2019. ©AFP

Hong Kong (AFP) - La feroz represión del régimen en Hong Kong, que se ha abatido en particular sobre la juventud, ha acabado por sacudir a los oficinistas que trabajan en el enclave, que reconocen albergar una mezcla de rabia y culpabilidad.

Todos los días de esta semana, miles de empleados de oficina hicieron paros durante unas horas, en respuesta a una convocatoria de huelga llamada "Lunch With You" ("Almuerzo contigo").

Con el rostro cubierto, las manos alzadas y muchos de ellos en camisetas -algunos en traje-, estos oficinistas corearon eslóganes prodemocracia y bloquearon carreteras en los distritos comerciales de Hong Kong, corriendo el riesgo de ser arrestados en una manifestación no autorizada por la policía.

El lunes y el martes, la policía disparó gases lacrimógenos y los oficinistas se protegieron con paraguas, mientras las nubes de humo de las granadas desfilaban delante de los escaparates de las tiendas de diseño.

El viernes, estos empleados desplegaron tácticas de protesta callejera, con la rápida formación de dos filas abriendo un pasillo para los "valientes" vestidos de negro que corrían cargando con ladrillos, en anticipación a una represión policial.

"Lo menos que podemos hacer es renunciar a nuestra hora del almuerzo para salir y protestar contra el gobierno", declaró Jansen, una abogada de 33 años.

Estos empleados de oficina rebeldes comparten una rabia generalizada contra el proyecto del gobierno -ya anulado y que desencadenó las protestas en junio- de introducir una ley que permite las extradiciones hacia China continental.

Muchos se habían unido a las primeras manifestaciones masivas y pacíficas permitidas por la policía contra el proyecto de ley. 

La mayoría de ellos, empleados en la ciudad, se identificaron como "moderados".Pero con el paso del tiempo, su posición se endureció. 

- 'Si somos pacíficos, no escuchan' -

La violencia contra los jóvenes, en primera linea de las protestas, un gobierno que desoye las peticiones de mayor democracia y la falta de rendición de cuentas de la policía ha sacado a las calles a los oficinistas de la excolonia británica con renovadas convicciones.

"Seguimos yendo a trabajar cada día como si nada pasase, sin importar cuántos estudiantes están resultando heridos.Pero no puedo soportar continuar así", afirmó un trabajador de oficina de 26 años que se identificó con el nombre de Chan.

Este joven llevaba guantes de trabajo pesado y ayudaba a los manifestantes de primera línea a levantar un obstáculo en Pedder Street, una de las zonas de tiendas más exclusivas de la ciudad y a pocos minutos de sus principales bancos.

"Siempre me he posicionado del lado pacífico, racional, no violento.Pero mucho ha cambiado", dijo.

Los manifestantes sienten amenazadas las libertades en Hong Kong, territorio semiautónomo que goza de unas libertades desconocidas en China en virtud del principio "un país, dos sistemas" aplicado desde su retrocesión en 1997.

Esto ha trastocado la narrativa de la ciudad sobre el éxito y la estabilidad del libre mercado, más aún cuando su economía ha entrado en recesión.

"Algunos valores en la comunidad no pueden medirse solo en términos económicos", declaró Lawrence, un profesional financiero de 32 años.

"Lo que he sacrificado nunca puede ser comparado con los sacrificios de esos jóvenes", afirmó, y añadió que sus "futuros" están en la cuerda floja.

Los cinco días de huelga, con la red de transportes de la ciudad afectada por bloqueos y vandalismo, provocaron algunos de los disturbios más violentos desde que comenzaran las protestas hace cinco meses y ha puesto a la policía bajo presión.

También generó la rebelión de los principales beneficiarios de la tradicional reputación de paz y estabilidad de Hong Kong.

"Si somos pacíficos, no escuchan", aseveró Lau, una empresaria de 52 años.Y "si eres violento, dicen que eso no resolverá ningún problema", añadió.

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