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Accidentes

Un frente frío azota a los damnificados en el norte de Honduras apostados en las autopistas

02 de diciembre de 2020


El Progreso (Honduras), 1 dic (EFE).- Miles de damnificados que dejaron las tormentas Iota y Eta en el norte de Honduras, que llevan tres semanas sobreviviendo en las medianas de autopistas enfrentan desde este martes otro problema: un frente frío que entró desde el Caribe, acompañado de más lluvias.

Desde la ciudad de El Progreso, pasando por La Lima, hasta llegar a San Pedro Sula, largos tramos de la autopista, de unos 27 kilómetros, tienen en su mediana a miles de personas que han levantado campamentos con palos y plásticos, por mientras regresan a sus comunidades que siguen inundadas, al menos los que no perdieron su casa.

Algunos de los damnificados de El Progreso, una región agrícola, ganadera e industrial, están viviendo desde el 4 de noviembre con el peligro al lado, el caudaloso río Ulúa que, junto con el Chamelecón, inundaron todo el extenso y fértil valle de Sula.

La autopista que conduce a La Lima comienza en el puente La Democracia, conformado por dos puentes paralelos, del que solamente está habilitado uno.

El cierre del puente del carril derecho de la autopista obedece a que sobre la vía y en la mediana se ha levantado una especie de ciudadela de damnificados que no saben adonde irán, ni cuándo abandonarán el sitio, porque sus comunidades siguen inundadas, algunas con el nivel del agua hasta un metro de altura.

Efe constató que el hacinamiento impera en casi todos los "albergues" que han hecho los damnificados, en los que son muchos los niños, mujeres y ancianos.

El lunes, los damnificados a lo largo de toda la autopista, disfrutaron de un día soleado, lo que algunos aprovecharon para seguir instalando techos improvisados con palos y plásticos, sabiendo que hoy ingresaba un frente frío que, por al menos 48 horas, afectará todo el territorio hondureño, con mayor incidencia en el norte y Caribe del país.

TEMPORAL FRÍO AGUDIZA LA SITUACIÓN DE LOS DAMNIFICADOS

La situación de los damnificados empeoró con el frente frío, que entró con lluvias en las primeras horas de la madrugada.

"Más jodidos no podemos estar, no tenemos adonde ir y ahora nos cae un frío con más agua, como si fueran poco los cachimbos (torrenciales aguaceros) de agua que nos dejaron la Eta y la Iota", dijo a Efe el campesino Marcelo Benítez, quien indicó que vive en Omonita y trabaja en la finca bananera de la misma comunidad.

La comunidad de Omonita está situada a orillas del río Ulúa, con su finca de bananos a la derecha del carril del mismo lado, y sus habitantes en la vía de la izquierda.

Marcelo y su familia de seis miembros es uno de los damnificados que está viviendo bajo un techo de plástico en la mediana de la autopista, desde la que a unos 40 metros se divisa su casa, de bloques de cemento, frente a la que cruza una calle que está totalmente inundada y en la que asoman varios sillones de sala enlodados, entre otras cosas.

Con su cabeza cubierta con un pedazo de plástico amarillo, por la lluvia, Marcelo aseguraba con un lazo una horqueta de los palos que sostienen su techo improvisado en la mediana de la autopista.

El temporal dejará precipitaciones que oscilarán entre los 100 y 200 milímetros en las partes montañosas, según la advertencia que hizo el domingo la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

"Claro que sabíamos que hoy nos venía un frente frío, pero para dónde agarramos, si la casa la tenemos inundada y nadie nos viene a dar una ayuda", expresó Marcelo cuando se le preguntó si sabía del nuevo temporal que está afectando a Honduras.

Eta y Iota, en menos de dos semanas, causaron severos daños en Honduras y alrededor de un centenar de muertos, según cifras oficiales preliminares.

Los daños sumarían unos 10.000 millones de dólares, según analistas, que consideran que los dos fenómenos dejaron más lluvias que las del huracán Mitch, en 1998, fenómeno que causó estragos en todo el territorio hondureño.

El temporal frío ha causado abundante nubosidad, al grado de que en las partes altas de la autopista que comunica a Tegucigalpa, en el centro del país, con San Pedro Sula, en el norte, en varios tramos la visibilidad se perdía a unos 20 metros.

Además, en la misma vía sigue habiendo deslizamientos de tierra por la saturación del suelo a causa de las lluvias que siguen afectando a Honduras, donde además muchos ríos siguen con su caudal alto, aunque ha bajado sustancialmente el nivel.

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