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Una dirigente del gobierno disidente de Tigray se rinde a las fuerzas de Etiopía

02 de diciembre de 2020


Adís Abeba, 2 dic (EFE).- La expresidenta de la Cámara Alta del Parlamento etíope Keria Ibrahim, dirigente del rebelde partido gobernante en la región de Tigray, se ha rendido al Ejército de Etiopía, informó hoy la televisión afín al Ejecutivo central Fana.

"Uno de los nueve líderes del Comité Ejecutivo del FPLT (Frente Popular de Liberación de Tigray), Keria Ibrahim, se ha rendido a las fuerzas federales" este martes, aseguró la comisión del Gobierno etíope que gestiona la información del conflicto en Tigray.

Ibrahim ejerció como presidenta de la Cámara de la Federación (Cámara Alta) desde mayo de 2018 a junio de 2020, cuando dimitió en protesta por el aplazamiento de las elecciones generales previstas para agosto pasado, debido a la pandemia de la covid-19.

La expresidenta acusó entonces al Gobierno del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, de apropiarse de la soberanía del país y dejó Adís Abeba para marcharse a la capital de Tigray, Mekele.

Ibrahim, responsable de Asuntos de Mujeres en la región, se enfrentaba desde el pasado mes a una orden de arresto emitida por la Policía federal contra casi un centenar de líderes del FPLT y militares ligados al partido, incluida ella, por supuestos delitos de traición, corrupción y violación de derechos humanos.

Su rendición ocurrió después de que Abiy declarara el pasado sábado que el Gobierno central logró el "control total" de Mekele.

Según el mandatario, la toma de Mekele marca el fin de la "última fase" de la ofensiva armada que ordenó el pasado 4 de noviembre contra el FPLT en represalia a un ataque de fuerzas tigriñas a una base militar etíope en Tigray, región fronteriza con Eritrea y Sudán.

Abiy afirmó también que la victoria en Mekele se obtuvo "sin herir a los civiles y sin causar daños en las infraestructuras y el patrimonio histórico".

Sin embargo, cientos de personas han muerto en la contienda y unos 44.000 etíopes han escapado al vecino Sudán.

En este conflicto resulta difícil verificar la versión de uno y otro bando, ya que tanto internet como las comunicaciones por teléfono han estado cortados, y el Gobierno etíope ha restringido el acceso de periodistas a Tigray.

Abiy, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2019, rechazó siempre los llamamientos internacionales al cese de las hostilidades contra el FPLT.

Aunque la contienda empezó el pasado día 4, el contencioso de Tigray venía complicándose desde hacía meses.

Desde su refundación tras la caída del régimen comunista en 1991, Etiopía promueve una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tienen igual valor y representación.

Sin embargo, el FPLT -que representa al 5 % de los 110 millones de habitantes de Etiopía- lideró desde entonces la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE).

Esa hegemonía duró hasta el nombramiento en 2018 de Abiy -un joven político de origen oromo- como primer ministro, quien quiso extirpar el etnicismo de la política refundando el FDRPE en el Partido de la Prosperidad (PP), del que se desvinculó el FPLT.

Tras retrasarse las elecciones generales previstas el pasado agosto, el FPLT celebró en septiembre comicios parlamentarios regionales, que el Gobierno central tachó de ilegales y consideró una violación del "orden constitucional".

Asimismo, desde el 5 de octubre, cuando teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce la autoridad del Ejecutivo federal.

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